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La sustentabilidad en el foco del debate

Publicado por Clarín Arquitectura

Semanas atrás se realizó en Londres la 12° edición de Ecobuild, la feria y congreso sobre construcción sustentable más importante del mundo. Durante tres días, más de 50.000 profesionales se reunieron para conocer las novedades sobre proyectos de viviendas, edificios comerciales, infraestructura, diseño, tecnología, eficiencia energética y las últimas tendencias del mercado, en palabras de casi 350 disertantes.

La mecánica es destacable: los oradores exponen unos minutos y luego hay tiempo para interactuar con el público. Así se generan discusiones que desnudan crudamente los errores de la gestión realizada, y despojan de todo privilegio al ponente que defiende su proyecto. Todo en un marco de respeto, con un civismo envidiable y con el solo objeto de mejorar la gobernanza en las cuestiones de interés general. Además, se demuestra que es posible promover el debate público-privado cuando se trabaja en pos de una mejora sustancial en el bienestar humano y la calidad de vida, tomando a las personas como eje rector del desarrollo sostenible.

Los temas que se abordan en Ecobuild intentan cubrir las diferentes temáticas que afectan al crecimiento demográfico de las grandes ciudades. Por eso, los asistentes pudimos presenciar paneles en los que se habló sobre el déficit habitacional, sus consecuencias y soluciones; las obras de infraestructura, las razones y los presupuestos; el transporte, las mejoras y los resultados; las nuevas construcciones, las obligaciones y las aplicaciones; entre otros temas de opinión, que se sucedieron con el frenesí de una cargada agenda.

Otros tópicos de avanzada, como la construcción digital, la innovación al servicio de las nuevas generaciones, la nanotecnología, la robótica y el principio de las impresoras 3D, replicado a gran escala para la construcción de viviendas, no faltaron a la reunión ni dejaron de sorprender a los presentes.

La teoría que se trató en Ecobuild parte de la premisa de que la arquitectura sustentable ya está moldeada en la matriz de los profesionales; por eso, en la práctica, las exigencias se direccionan en trabajar en la eficiencia y en el menor consumo de los recursos naturales, en especial en aquellos no renovables. De esta manera, se intenta reducir la presión que soportan los ecosistemas y poder recuperar la biocapacidad regenerativa de la Tierra. El mensaje es claro e inequívoco, si en el año 2000 el estándar de iluminación para una planta de oficinas en los EE.UU. era de 300 kWh/m2/año, la exigencia por estos días es alcanzar mínimamente los 100 kWh/m2/año o llegar a la excelencia, como en los países nórdicos, que se acerca a los 50 kWh/m2/año.

También se presentaron soluciones para poder reducir la energía en la operación del edificio y el daño ambiental, como colectores de agua de lluvia, terrazas vegetales y muros verdes, sistemas de tratamiento de aguas grises y uso eficiente, la envolvente, los ambientes y los cerramientos estancos y la aplicación de sistemas pasivos de generación energética, entre otros.

De las más de 800 compañías expositoras, se destacaron aquellas que fabrican paneles fotovoltaicos por su nutrida participación, la gran mayoría de origen chino, que han ido creciendo gracias a la constante reducción en los costos de fabricación y que se ubican en el podio de las energías limpias. Uno de los stands que más atrajo a los visitantes fue el de los productos de la compañía Tesla, llamados Powerwall y Powerpack. Se trata de sistemas de almacenamiento de energía solar que consisten en un paquete de baterías de iones de litio que puede ser usados como back up para el uso domiciliario. Elon Musk, dueño de Tesla Motors y Space X, entre otras compañías, replico el éxito obtenido en la fabricación de automóviles, en particular del modelo S90D que compite con los de alta gama de propulsión a hidrocarburos. Este vehículo posee una autonomía de 457 km y una velocidad máxima de 250 km/h, mientras que los packs de baterías pueden ser cargados totalmente en aproximadamente 75 minutos.

Una pregunta recurrente es qué o quién impulsa a esta nutrida multitud de visitantes a concurrir cada año a Ecobuild con renovadas expectativas. La respuesta, en parte, es la intención en querer resolver los nuevos y constantes desafíos que impone el Estado inglés. Por caso, a pesar de que sólo el 10 % de los estudios declaró estar lo suficientemente capacitado, a partir de este año, todo proyecto deberá presentarse para su aprobación en soporte electrónico y bajo el modelo BIM nivel 2 con el objetivo de que mediante un trabajo interdisciplinario entre los equipos de diseño (PP), se posibilite la reducción de los costos de construcción, los tiempos de obra y las emisiones de CO2. Y desde este mes toda nueva vivienda social deberá ser net-zero, o sea, la energía que se consuma “in house” deberá ser producida en el lugar. A partir del año 2018, este requisito se aplicará a todo nuevo proyecto multifamiliar; y en 2019, todo nuevo edificio de oficinas debe tener estas características.

La historia demuestra que llegar hasta este punto de inflexión no ha sido un camino fácil y para fundar lo dicho, qué mejor que citar al caso de estudio que valiera de inspiración al gobierno inglés para legislar en consecuencia. Se trata de Beddington Zero Energy, el primer proyecto a gran escala y de usos mixtos que se concibió bajo los principios llamados One Planet Living y que ayudaron a crear una comunidad sustentable. Está ubicado en Sutton, a 25’ de tren del centro de Londres y su construcción finalizó en 2002.

Es claro que intentar replicar en la Argentina los avances de la construcción sustentable en las economías industrializadas nos llevaría a la desazón, pero bastará con mirar para atrás y pensar que BREEAM, el primer método de certificación para edificios de origen inglés, data de 1990, y en la actualidad ya se aplica en más de 70 países a nivel mundial, con una presencia de un 80% en el mercado europeo.

Más allá de las dificultades para la rápida implementación de estas normas, debemos estar seguros de que la sustentabilidad es un hecho, no una moda, y que nuestro mercado ha tomado debida nota y trabaja con decisión en la adopción de las distintas soluciones que coadyuven en un futuro sostenible.

Fuente: Diario Clarín - Suplemento Arquitectura